La lanza Sagrada que hizo invencible a Hitler

La lanza Sagrada, o lanza del destino, es el objeto con el que se apuñaló el costado de Cristo en la cruz. Existe la leyenda de que esta lanza ha estado bajo el poder de varias personas a lo largo de la historia, y que hizo invencible a sus portadores. Entre las personalidades más arraigadas a este mito está Hitler, quien sentía una enorme fascinación por esta pieza.


Origen de la lanza
Al momento de la crucifixión de Cristo, la tradición romana implicaba que se le había de romper las piernas a la persona para así acelerar el proceso de su muerte. Cuando los guardias se dirigían a proceder con esto, notaron que el «Rey de los judíos» ya estaba muerto, por lo que un soldado llamado Cayo Casio Longino lo apuñaló en un costado con su lanza para cerciorarse del deceso.


Según el mito, el centurión romano sufría de mala visión, y luego de haber atravesado el cuerpo de Cristo, este arrojó sobre sus ojos un poco de sangre y agua, que sanó su vista. A su vez, Longino abandonó la lanza en el lugar.
Portadores


Sin duda alguna, Hitler ha sido el poseedor más importante de este objeto, pero antes de que llegara a sus manos hubo otros portadores de la lanza.
El primer gran dueño de la reliquia fue el emperador Constantino, quien se hizo con ella luego de haber obtenido varios objetos de Jesucristo. El emperador logró una victoria en la Batalla del Puente Milvio luego de hacerse con la lanza; aunque posteriormente se le pierde el rastro, para dar pie al mito de que existen cuatro piezas, aunque la más importante es la lanza de Viena, puesto que es la que posee mejor documentación.


Según la leyenda, el objeto llegó a manos de Carlomagno, luego a Enrique I y por último a Federico Barbarroja. Se cuenta que los tres tienen algo en común, y es que mientras tuvieron la lanza, fueron invencibles; sin embargo, mueren justo al momento de perderla.


Fascinación de Hitler
Adolf Hitler conoció la historia de «la lanza del destino» luego de la Gran Guerra. Walter Stein fue quien le narró la leyenda a Hitler; así, desarrolló una fascinación y obsesión por los objetos místicos que representaran algún vestigio de poder simbólico.


En 1938, la fuerzas nazis invaden Viena. Hitler encarga de manera expresa que la lanza y otros objetos de valor sean traslados hacia Berlín. A partir de acá, Alemania empieza su dominio por toda Europa y sin ninguna fuerza aparente que les hiciera frente.


Un hecho que magnificó la invencibilidad de Hitler fue el fracaso de la Operación Valquiria, cuando una bomba explotó debajo de una mesa en donde estaba situado el Führer. El atentado arrojó cuatro muertos, pero Hitler solo obtuvo unas heridas menores.


Actualidad
Hacia el final de la guerra, Hitler ordena que «la lanza Sagrada» sea trasladada al Castillo de Núremberg. El 30 de abril de 1945, los aliados logran entrar a este lugar y la lanza es capturada junto con otras reliquias; Hitler se quitó la vida ese mismo día.


Luego de haber terminado la Segunda Guerra Mundial, la lanza partió hacia Estados Unidos y en enero de 1946 fue entregada a Austria. Hoy día se puede apreciar la «lanza del destino» en el Palacio Imperial de Hofburg, Viena.

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