Política estudiantil del siglo XX y política estudiantil del siglo XXI.

Hoy cuando nos encontramos ante el esperado proceso electoral para elegir gobierno y cogobierno estudiantil, reaparece el pertinente debate en relación a cuál tipo de dirigente estudiantil quieren los universitarios, qué tipo de movimientos materializa de mejor manera las reivindicaciones estudiantiles y qué alianza responde mejor a los criterios de amplia unidad para derrotar los intentos de la dictadura por diezmar una universidad que tiene años resistiendo los ataques dirigidos a reducirla a escombros.
En un momento en el que parece reaparecer un falso maniqueísmo medieval que procura separar entre el eje del bien y el eje del mal a las planchas en disputa, como si se tratara del año 1095, cuando el papa Urbano II convocó a la cristiandad europea a recuperar Jerusalén, resulta conveniente mirar bien a quienes gritan «hereje» al ver al chavismo que alguna vez acompañaron y defendieron.
Hagamos entonces un ejercicio comparativo entre dos épocas para enriquecer el debate.
Política estudiantil del siglo XX:Con todo y el arrastre político, organizacional y electoral que tuvieron AD y Copei desde mediados del siglo XX, con la política de pacificación impulsada por el Presidente Rafael Caldera desde 1969 -año que coincide con el impulso del movimiento de Renovación Universitaria venezolano, el allanamiento y cierre de la UCV, así como el asesinato de Domingo Salazar a manos del cuerpo de cazadores del ejército en la Facultad de Medicina de la ULA- la izquierda copó casi todos los espacios de gobierno y cogobierno estudiantil, salvo la excepción de la formidable victoria que logró AD en la década de los 80′ a través del esfuerzo de su buró juvenil para llevar a la presidencia de la FCU-ULA al tachirense y merideño Rafael Mora. Hasta ya entrado el 2001 todavía algunos de los que hoy asumen el papel de torquemadas de la política estudiantil se ufanaban y pavoneaban de haber llevado a arengar en el Aula Magna de la ULA al mayor destructor de la República, Hugo Rafael Chávez Frías. Ya después del 2001 comienza a darse el cambio generacional, pero con la supervivencia de actores sumidos en la nostalgia y la melancolía por los años de la cortina de hierro, los viajes de formación en la Unión Soviética y en Cuba; ambos bastiones del comunismo.
Política estudiantil del siglo XXI:El año 2007 se constituye en un hito de diferenciación en la dirigencia estudiantil. Actores con visiones renovadoras impulsan la idea de hacer valer la condición de los estudiantes como agentes sociales para el cambio real. Así se logra derrotar al chavismo autoritario en el Referéndum de Reforma Constitucional, y centenares de jóvenes despolitizados hasta el momento, comienzan a integrarse a partidos políticos y a crear nuevas organizaciones nacionales. La política universitaria no dejó de estar marcada por la polarización nacional, pero el estudiantado comenzó a orientar la mirada hacia quienes se enfocaban en la cotidianidad universitaria: las inscripciones, el estado de las bibliotecas y laboratorios, el desempeño de los profesores, los beneficios estudiantiles, la organización de actividades de extensión, las preparadurías, la reposición de cargos, entre otros.
Política estudiantil a inicios del 2020:Para comprender el proceso electoral de la ULA resulta fundamental entender que la mayor parte de los estudiantes que hoy compiten por la representación en gobierno y cogobierno estudiantil no votaron por Hugo Chávez en 1998, ni en 2006 e incluso ni en 2012. Hay candidatos que incluso no habían nacido cuando el chavismo comenzó a destruir Venezuela. Es decir, en todo caso todos ellos representan al eje de la renovación universitaria, en oposición a quienes mirando desde el lado este del muro de Berlín, todavía sueñan con la versión caribeña de la utópica dictadura del proletariado. 
Aunado a esto, la mayor parte de los estudiantes que hoy disputan gobierno y cogobierno, no fueron parte de la etapa crítica de los partidos políticos que abrió las puertas al proyecto de odio, resentimientos y linchamiento político representado por el chavismo.
La política estudiantil de una vez por todas debe ser patrimonio de los estudiantes. Desde los partidos políticos y los espacios para el debate, debemos comprender que no hay pureza política entre quienes fueron parte de la crisis de la democracia venezolana. Lo que no implica que no se puedan hacer procesos reflexivos que procuren cambiar la visión que se tiene sobre la política. Si un día se rechaza el cerramiento a establecer diálogos sin condiciones con la dictadura, al día siguiente no puede alguien asumir el macartismo criollo contra construcciones particulares sobre supuestas herejías chavistas.
Permitamos que sean los estudiantes lo que decidan por su gobierno estudiantil. No le cerremos el paso a la renovación política en la ULA. Los difíciles tiempos que vivimos obligan a que permitamos que nuestra juventud sea protagonista de su propia historia.ResponderReenviar
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