Alarma entre los amazonenses por brote de dengue y paludismo

 Alarma entre los amazonenses por brote de dengue y paludismo

El brote de estas enfermedades se presenta ante la falta de jornadas de fumigación en barrios y sectores por parte de la Dirección Regional de salud

Los amazonenses han venido manifestando su preocupación por el brote de enfermedades endémicas registrado en los últimos dos meses. Denuncias hechas por los medios de comunicación deja entrever que esto se debe a la falta de jornadas de fumigación por parte de la Unidad de Salud Ambiental de la Dirección Regional de Salud en barrios y comunidades indígenas, que a pesar de contar con el personal humano, no poseen equipos ni vehículos

A este desasosiego se le suma la incertidumbre que viven en los centros asistenciales para aplicarse el examen de la gota gruesa, que permite comprobar o descartar si tienen esta enfermedad. La falta de equipos, reactivos y otras herramientas retrasa tal proceso, mientras que a los afectados les toca armarse de paciencia para buscar un lugar seguro donde corroborar tal información.

Víctor Emilio Pérez, que reside en el barrio Cataniapo, destacó que le ha dado paludismo en dos oportunidades, al igual que a su mamá y un hermano. Teme que le vuelva a repetir por la cantidad de zancudos que abundan en la zona. Aseguró que se ha presentado un repunte importante de dengue y paludismo, porque desde el mes de noviembre del año pasado no han vuelto a fumigar por el sector.

“Amazonas entera está invadida por el paludismo y el dengue; las cifras aumentan todos los días en vista que las autoridades no se preocupan en mandar a fumigar los sectores de la ciudad. Es una lástima que una institución de gobierno no tenga un vehículo para ir a los barrios a hacer el trabajo que les corresponde. Aquí donde vivo no solo hemos sido nosotros; también los vecinos han resultado con paludismo y otras enfermedades virales”, expresó.

José Moreno, autoridad única de salud en la entidad, reconoció las fallas que se presentan en la actualidad en este sistema, enfatizando que están elaborando planes en conjunto con otras instituciones del estado: Gobernación, alcaldías y ambulatorios para contrarrestar esta situación y sobre todo atender a la población que se ha visto perjudicada por la proliferación de estas enfermedades endémicas.

Moreno destacó que cuentan con el tratamiento para el paludismo y se están entregando en el laboratorio de la Dirección de Salud y el del Servicio Autónomo de Investigación y Control de Enfermedades Tropicales (Sacaicet). “Estamos cumpliendo con las políticas establecidas por el Gobierno nacional, que a pesar del bloqueo está enfocado en garantizarle salud a todo el pueblo de Venezuela”, acotó el funcionario.

En un trabajo de investigación realizado por el Observatorio Indígena Kapé Kapé en Amazonas, se conoció de cifras que no fueron publicadas por el máximo ente de salud en la región, reflejando que en el primer semestre del año 2019 los registros parciales hacen pronosticar otro período de descenso de los casos de malaria. La coordinación de Salud Ambiental es la que maneja tales estadísticas.

El documento precisa a nivel general 23.079 casos, donde 22.290 son de origen autóctono y 17.951 pertenecen a la especie vivax. Por municipio, los inspectores de malaria indicaron, según el informe presentado, que en el Alto Orinoco son 458 casos, en Atabapo 1.031, en Atures 15.835, en Autana 2.109 y en Manapiare 2.835, mientras que Maroa y Río Negro tienen 11 casos cada uno.

Sobre las cifras de mortalidad por malaria, en lo que va del año 2019 se han registrado siete decesos, de los cuales seis de ellos indígenas.

En este caso destaca el de la niña jivi de la comunidad Munduapo del municipio Autana y un niño de 8 años del pueblo huottoja, procedente de Limón de Parhueña, ubicado en la jurisdicción capital de Atures.

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