Murió Alicia Alonso, la leyenda del ballet clásico cubano

La bailarina se mantuvo en los escenarios por 75 años y fue un ícono de la lealtad artística al sistema socialista en Cuba. Falleció a los 98 años

Alicia Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo murió este jueves en un hospital de La Habana en el que había ingresado horas antes por una baja de tensión arterial, informó el Ballet Nacional de Cuba, compañía que ella fundó y dirigió. Tenía 98 años.

Alonso, quien pese a su avanzada edad permanecía en activo al frente del prestigioso BNC, se encontraba ingresada por complicaciones de salud en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de La Habana.

Alonso es la única latinoamericana en ostentar el título simbólico de “prima ballerina assoluta”, un título otorgado a los bailarines más excepcionales.

Prácticamente ciega la mayor parte de su vida, Alonso se mantuvo hasta el final de sus días al frente del Ballet Nacional de Cuba, aunque en los últimos tiempos las decisiones ejecutivas las tomó su sucesora Viensay Valdés. Se vio muy deteriorada en sus últimas apariciones públicas.

Desde el triunfo de la revolución en 1959, fue una ferviente seguidora de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

De singular rostro, expresivo perfil en punta y técnica dancística inigualable, con su personalidad carismática atrajo el amor, pero también el odio. Tuvo fama de mujer despiadadamente exigente y enemiga de aquellos que se cruzaban en sus decisiones.

Pero ante todo, fue la pasión desbordante lo que impulsó su vida: “Arte, maestría y sufrimiento, las tres cosas que marcaron mi carrera”, sintetizó la prima ballerina assoluta de Cuba en una entrevista con The Associated Press a finales de la pasada década.

Tenía una energía que la catapultó hacia la fama alejándola del retiro más allá de lo posible. “No vamos a poner el límite (a la existencia) a 200 años, vamos a ver lo que dice la ciencia… ¿Usted se cansa de vivir? Yo no”, dijo entonces la diva en la misma entrevista.

Nacida el 21 de diciembre de 1920 en La Habana, Alonso inició su formación artística en 1931 en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical.

Hasta entonces era Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez, pero en 1936 se casó con su colega y compatriota el maestro Fernando Alonso y conservó por siempre el apellido de él, incluso después de divorciarse.

A finales de la década de 1930 estaba lista para su debut profesional y lo hizo en Broadway, trabajando en comedias musicales.

En 1939 ingresó al American Ballet Caravan, antecedente del actual New York City Ballet, y se incorporó al Ballet Theatre of New York cuando este se fundó un año después.

 “El público norteamericano siempre ha sido precioso conmigo… Crecimos al mismo tiempo. En esa época el ballet de Norteamérica no estaba desarrollado, fuimos los primeritos”, admitió a la AP.

A partir de allí su carrera cosechó toda clase de éxitos interpretando los papeles más destacados del repertorio clásico y romántico junto a los grandes de la coreografía mundial: Mijail Fokine, George Balanchine, Leonide Massine, Bronislava Nijinska, Antony Tudor, Jerome Robbins y Agnes de Mille.

Su preocupación por desarrollar el arte de las puntas en Cuba la llevó en 1948 a fundar en La Habana el Ballet Alicia Alonso y dos años después la Academia Nacional de Ballet.

En Cuba y en el extranjero su trabajo le mereció las más altas condecoraciones y compañías como el Ballet Theatre of New York o el Bolshoi de Moscú reconocieron su figura haciendo sendas presentaciones de homenaje en las temporadas 2010, cuando ella cumplió 90 años.

Le sobreviven una hija, Laura Alonso, un nieto, Iván (Monreal Alonso), y dos bisnietas, Carmen y Camila, así como su segundo esposo, Pedro Simón, con el que contrajo matrimonio en 1975 y quien es director del Museo Nacional de Danza creado por Alicia Alonso en 1998.


Alicia Alonso-Giselle, hay que significar la reinvención de un personaje y un estilo, sus capacidades como intérprete no tienen parangón. El despliegue técnico, dramático y dramatúrgico que realiza en su versión coreográfica sobre el Ballet Romántico Giselle roza la perfección; así permanecerá en la memoria de muchos, la Giselle del s. XX

Dijo Ann Barzel, «Alicia Alonso constituye sin dudas la Giselle definitiva del siglo XX. Su grandeza radica en la diversidad de su ingenio.» 

Lenymar García