¿Pa’ donde va la Educación?.

En décadas anteriores, en nuestro país, la sociedad civil jugaba un papel
preponderante. La sociedad de padres y representante tanto en escuelas públicas
como privadas representaban un conector esencial entre la comunidad y el sistema
educativo. Lentamente, este rol ha sido reemplazado por unas supuestas
organizaciones comunales, conformadas por activistas políticos pertenecientes al
régimen, llevando a un desarrollo anormal la relación educación y sociedad. Esta
relación anormal ha destruido una de las principales aristas de este proceso,
impidiendo que la comunidad reciba información veraz sobre el diseño de toda la
estructura educativa.
En estos momentos, el paso del aula presencial al aula virtual, precisamente, ha
revelado la ineficacia de la conexión entre gobierno y sociedad civil, entendiendo este
último como la olvidada sociedad de padres y representantes. Quizá en décadas
anteriores, los involucrados se hubiesen sentado con los empresarios del mundo
tecnológico y los funcionarios del Ministerio de Educación, para intentar hacer viable la
educación telemática. En nuestro país, por consabidas razones, ni siquiera las tarifas
relacionadas pueden discutirse con un Estado que promueve la inflación salvaje, por
ejemplo.
Inevitablemente, los gremios educativos independientes tiene por vocación
fundamental la de defenderse contra ese Estado depredador. El ministerio del poder
popular para la Educación ha metido en el llamado Sistema Patria a todo el personal
docente, administrativo y obrero de los centros educativos afiliados a la Asociación
Venezolana de Educación Católica (AVEC), (incluyendo al personal docente de las
universidades aunque no es punto de este artículo), no sólo faltando a la debida
autonomía de las instituciones educativas, sino al propio convenio suscrito por las
partes en enero próximo pasado sobre la remisión de los recursos que no son de
Maduro ni de Aristobulo, sino de todos los venezolanos y para el cumplimiento de los
altos fines pautados en la mismísima Constitución de la República. Se lleva el
régimen por el medio más de 31 años consecutivos de acuerdos en la materia.
El Estado se convierte en el patrono directo desde el punto de vista económico,
porque es el pagador; sin embargo, aparentemente,  no ejercerá ningún control
inmediato de las estrictas relaciones educativas y laborales. Paradójicamente el
pagador no es responsable directamente de su relación laboral, en cada escuela y
colegio a lo largo y ancho del país, y sus empleados se convertirían, realmente, en un
intermediario del ministerio, cuales funcionarios públicos.
Con el Sistema Patria, ¿dónde quedan las contrataciones colectivas y otros derechos
laborales? Acá hay un inadvertido cambio en el propio marco del Derecho del Trabajo
en Venezuela: jamás el instrumento ha sido discutido y mucho menos aprobado por
parlamento alguno. Por cierto, sin que sepamos todavía, cuál decreto ejecutivo o
resolución ministerial le sirve de soporte, puesto que violenta la propia Constitución. El
tal sistema “patriótico” le concede a los Ministros de Educación y de Educación
Superior, competencias realmente constituyentes. Pero, en ultima instancia, el
problema no es jurídico, sino político. Y nuestros hijos y el futuro de las generaciones
de relevo en el país va día a día hacia un foso sin salida. Nuestro lema insistir, resistir
y persistir resalta su importancia en estos momentos cuando el régimen intenta arrollar
la constitución venezolana demostrando una vez más su talante antidemocratico.
@freddyamarcano

Por Freddy Marcano

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