¿Qué esconde el XV censo nacional?

 ¿Qué esconde el XV censo nacional?

El censo nacional estará a cargo de la milicia, militantes del movimiento somos Venezuela y miembros de las unidades de batalla Hugo Chávez (ubch)

Ricardo Menéndez, ministro de Planificación, expuso hace un mes que el XV Censo Nacional de Población y Vivienda no pretende verificar los títulos de propiedad de las viviendas ni ubicar los hogares vacíos producto de la migración; sino que es un instrumento estadístico que permitirá determinar en qué sectores se deben desarrollar más políticas públicas, en función de las necesidades locales.

Pero realmente esta apresurada iniciativa del Poder Ejecutivo es lo que indica Menéndez, o es un ardid de mecanismo de control para reactivar y reforzar la maquinaria electoral del partido de gobierno, o se trata de saber cuántos están y de cuántas viviendas pueden disponer, de todo pudiera ser, menos la razón que alega el gobierno.

Varias irregularidades; la primera es la selección de los empadronadores. El Decreto N° 3.990, publicado en Gaceta Oficial N° 6.480, del 23 de septiembre, establece la creación del Consejo Nacional de Geografía y Estadística, a través del Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque el documento no expresa cómo se seleccionarán los empadronadores, es bien conocido que el censo estará a cargo de la milicia –componente de las Fuerzas Armadas-, militantes del Movimiento Somos Venezuela –partido político liderado por Delcy Rodríguez- y miembros de las Unidades de Batalla Hugo Chávez (Ubch); por lo que el estudio estadístico pierde su carácter imparcial.

Misión formación

Carmen Meléndez, gobernadora del estado Lara, en compañía del ministro de Planificación, anunció el pasado septiembre el comienzo de los cursos del censo nacional con el que se están formando a milicianos, cómo es la formación que están impartiendo a éstos milicianos. De quienes se desconoce su nivel académico, y/o conocimientos básicos; una misión más.

Otra irregularidad, es el adelanto del censo, el apresuramiento de hacerlo en 2020, cuando lo correcto es programado originalmente para 2021. La Organización de Naciones Unidas (ONU), a través, de sus Principios y recomendaciones para los censos de población y habitación, sugiere que los estudios demográficos se hagan con una distancia de por lo menos 10 años para poder obtener datos comparables que permitan revisar el pasado y prevenir a futuro; aunque no lo norma y explica que en países en desarrollo este lapso puede reducirse según la rapidez con la que se generen los cambios. El último censo en Venezuela se realizó en 2011.


Lo cual levanta suspicacia sobre si realmente cumple con la transparencia, confiabilidad, comparabilidad y neutralidad que el artículo 3 de la Norma para la elaboración de documentos técnicos de las actividades estadísticas del INE explica que debe tener. En 2011, cuando se realizó por última vez el registro, los funcionarios encargados de entrevistar a la población fueron elegidos de manera transparente y estaban capacitados para la tarea.

La información es poder

Nadie dice, nadie cuenta, nadie informa, nadie sabe nada, y todo va encaminado a que se realice esa actividad del censo fuera de toda normativa legal. Los dirigentes vecinales, los ciudadanos en general deben conocer y recibir toda la información al  respecto; las universidades deben involucrarse, los medios, y por supuesto las fuerzas democráticas, los partidos y líderes democráticos, deberían estar más activos ante esta iniciativa del ejecutivo. La reacción de los partidos políticos debería ser más contundente para llamar la atención de la comunidad internacional.

Ciudadanos organizados y movimientos políticos democráticos no pueden permitir que el electorado sea manipulado al capricho del ejecutivo.

El censo es una forma de saber qué porcentaje de ocupación hay en las casas, con cinco millones de venezolanos fuera del país. Además, se puede determinar dónde hay electores y dónde no.

AJMJ

Lenymar García