Recordando nuestra Democracia.

 Recordando nuestra Democracia.

Si algo los venezolanos debemos recordar en estos aciagos tiempos que corren en nuestro país, es que tuvimos, con todos las virtudes o defectos que podamos endilgarle, una DEMOCRACIA moderna y que queda fuera de dudas que nuestro recuerdo de ella, lo vivimos férreamente como voluntad de defensa y en el entendido de que esa democracia, debemos considerarla como la obra socio-política fundamental de la Venezuela independiente.
Bajo ese recuerdo y vivencia histórica, hemos venido demostrando masiva y tenazmente en los últimos años, en gigantescas manifestaciones callejeras y en el ejercicio de derechos ciudadanos, nuestro apego a ese desmontado modelo,  aprovechando cada oportunidad para expresarnos en contra de otro que no es más que un proyecto político totalitario, de corte militarista, que nos ha llevado a la peor crisis de vida ciudadana de todos los tiempos.
Los que detentan en forma fraudulenta el poder en Venezuela,   bajo el cobijo de las armas,  infelizmente puestas al servicio de mantener dicho proyecto, totalmente ajeno a nuestra idiosincrasia como ciudadanos,  lo han comprendido también y es desde allí como entendemos, la doble estrategia fraguada por quienes nos tienen secuestrados desde hace 20 años. Es así, como mientras se esfuerzan por desacreditar la democracia recordada por tantos, negándole toda virtud, se han ocupado arteramente de sembrar el totalitarismo, al excluir de la ciudadanía activa a la gran mayoría de la población, y al someter a un estado de indignante y humillante mendicidad a la población más humilde, incluyendo por supuesto, a la otrora inmensa clase media trabajadora. La meta de esa estrategia ha sido llevarnos paulatinamente al modelo castro-comunista. Es decir, vienen logrando someternos a la dolorosa fórmula del socialismo estalinista: vernos reducidos a la elemental condición de entes pasivos dominados, como ya estamos, por la supervivencia, impregnados muchos por el más infernal adoctrinamiento, para lo cual utilizan todo el entramado institucional posible que aún conservan en el objetivo de convertirnos en sus propios carceleros, por un estado de pánico sistemáticamente cultivado.
Cabe destacar el papel que ha jugado en este orden de cosas, como se anotó anteriormente, el estamento militar que al parecer y de acuerdo a su actuación con los que nos  oponemos al yugo dictatorial actual, no han superado la confusión conceptual entre disciplina y subordinación, siendo así que no comprenden para su honra y la satisfacción de nuestra sociedad,  que la » debida obediencia» invocada por los altos jerarcas a sus tropas, lo hacen para eludir la responsabilidad individual, imprescriptible, por delitos colectivos contra los derechos humanos en general, que es la libertad.
En conclusión, al salir de la banda delincuencial que se quiere entronizar en  el poder, los ciudadanos debemos encaminarnos a aplicar toda la energía posible, luego de esta trágica experiencia vivida en las últimas dos décadas, en lograr un nivel de convivencia social blindado contra riesgos y amenazas, es decir, librarnos de los secuestradores de pueblos, sean estos militares o civiles. Los venezolanos hemos demostrado que podemos ir con este duro aprendizaje hacia ello pues el grueso de nuestra sociedad, a pesar de todo lo vivido, tiene conciencia de lo que significa la libertad. Libertad que sólo se disfruta en democracia. Esa democracia que recuperaremos cuando cese la usurpación, se instale el gobierno de transición y se realicen las elecciones libres. La lección ha sido duramente aprendida.
Instagram @nancysalas01twitter @nancysalas01Telegram Nancy Salas

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