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La transición democrática en Venezuela ¿Es posible? Un consenso necesario

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En el marco de la difícil situación política que atraviesa nuestro país, donde pareciera en ocasiones que los sectores radicales ( se autodenominan así, pero es importante señalar que una cosa es ser radical y otra muy distinta es ser extremista) de ambos lados, no permiten que la sindéresis, la sapiencia, la tolerancia puedan caminar para buscar un punto mínimo de encuentro y entendimiento, en este contexto, la palabra transición adquiere una importancia transcendental, ya que la misma, tiene una estrecha relación con la idea de consenso.

Los consensos son la esencia de un sistema democrático, ya que es necesario tener la capacidad de encontrar puntos de concordancia, de acercamiento, que nos permita buscar soluciones consensuadas y estructurales que ayuden a enfrentar la crisis. Esta es la razón por la cual se hace imprescindible los consensos, porque desde esta perspectiva, los mismos se convierten en un espacio de debate importante y necesario en los últimos tiempos.

Gobernar en un sistema democrático, visualizar que las propuestas, proyectos, tengan proyecciones al corto, mediano y largo plazo, donde estén presentes los distintos actores políticos o que hacen vida en la dinámica política, consagra la gobernabilidad, fortalece la institucionalidad, consolida la alternabilidad en el Poder como eje central, y nos obliga a la construcción solida de una base amplia de acuerdos que nos permita tener una visión compartida de país, más allá de las diferencias naturales que existe en la Política.

Esto nos llama a la construcción de una alianza solida de los sectores democráticos, no hay cabida para las posiciones sectarias, para la improvisación, vendiendo rutas fantasiosas que al final no conducen a nada, generando frustraciones, ya de por sí bastante acumuladas a estas alturas entre quienes aspiran un país diferente, solo venden espejismos, ante la tragedia más dramática de nuestra historia republicana.

La construcción de un acuerdo que nos lleve a un proceso de transición democrática, no es fácil, producto de la diversidad de criterios y visiones, perspectivas, enfoques que hay hoy en día para la solución de la crisis, pero considerando esta diversidad, ese consenso debe partir de dos elementos esenciales para colocar los primeros ladrillos como base, para garantizar su solidez: El reconocimiento del voto como el mecanismo por excelencia para dirimir diferencias y búsqueda de solución en los conflictos políticos y el otro es tener la voluntad política para llegar acuerdos en función de un fin común. Debemos entender que nadie puede solo, es necesaria la participación de todos los sectores, por ello este acuerdo debe ir más allá de los partidos políticos, deben incluir los distintos sectores que integran nuestra sociedad, empresariales, sindicatos, Universidades, Iglesia, un acuerdo que no se traduzca en algo circunstancial, sino que sea el punto de partida para la reconstrucción de nuestro país, así como el reencuentro de todos los Venezolanos.

Venezuela atraviesa su crisis más aguda en los últimos 25 años, ante un deterioro acelerado y progresivo de los niveles de vida, su complejidad radica en la profundización de una crisis estructural que toca todos los sectores, económico, político, social, cultural. No es posible el desarrollo integral de un país si más de la mitad de la población no puede satisfacer sus necesidades básicas.

El discurso de la polarización, que tuvo su tiempo, hoy en día  ya no se sostiene, ya es inviable, porque la misma población ya lo rechaza, pero recomponer nuestra democracia requiere de mujeres y hombres capaces de entender que el país cambio, que tampoco podemos desconocer al chavismo como realidad política y radicalizar la actitud frente a este fenómeno histórico es un enfoque equivocado y un flaco favor que se hace a la opción de los factores democráticos, que nuestro modelo, nuestra democracia se sostiene en base a las proporciones de las mayorías, pero que también debe reconocer a las minorías para garantizar un mayor equilibrio institucional, y es un trabajo de arquitectura constitucional que se debe remediar en su debido tiempo, pero mientras esto ocurra la mejor opción que puede tener los factores democráticos es el equilibrio político, que nos permita dirimir hasta las más duras diferencias en el marco de nuestra Constitución.

A título de conclusión podemos señalar que esta reflexión, apunta en la dirección de señalar la importancia en construir un nuevo consenso político que permita recuperar la gobernabilidad perdida, que esa idea de democracia Venezolana, vuelva a caminar en todos los rincones de nuestro País, que a pesar de estar inmersos en esta etapa tan compleja, aún sigue vigente en las aspiraciones de los Venezolanos.

¡Tenemos un gran reto!

Francisco Castrillo.

Profesor Escuela de Ciencias Políticas ULA.

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