Una jueza de EE.UU. aceptó que Alex Saab no comparezca en la audiencia de este viernes por un caso de lavado de dinero, en la que su defensa prevé presentar una declaración de no culpabilidad.
Alex Saab, ya fue notificado formalmente de los cargos que enfrenta, de las penas que podría recibir en caso de ser condenado y de los derechos constitucionales que lo amparan durante el proceso.
Saab no acudirá a la audiencia prevista para este viernes en una corte federal de Miami, Florida. La jueza Lauren F. Louis a cargo del caso, autorizó que permanezca ausente
La jueza Lauren F. Louis aprobó la solicitud del empresario colombiano Alex Saab, señalado por las autoridades estadounidenses como presunto testaferro del chavista Nicolás Maduro, para no comparecer a la audiencia de presentación formal de cargos, y permitió que sus abogados presenten en su nombre una declaración formal de no culpabilidad frente a los cargos de lavado de dinero y otros delitos financieros que enfrenta en Estados Unidos.
La petición buscaba eximirlo de comparecer físicamente ante la corte y fue aceptada por el tribunal, según consta en un documento divulgado en redes sociales. En ese mismo expediente también quedó cancelado el reporte de abogados programado para esta fase del proceso.
Colombiano de nacimiento
Alex Nain Saab Moran es de nacionalidad colombiana, 54 años de edad, nació en Barranquilla el 21 de Diciembre de 1971, aunque previamente el régimen de Nicolás Maduro lo reconoció como ciudadano venezolano y diplomático, tras su deportación, las autoridades venezolanas aclararon que no posee la nacionalidad venezolana y que los documentos presentados en el país eran fraudulentos.
El mismo Diosdado Cabello fue el encargado de salir por televisión y afirmar que Alex Saab «nunca fue venezolano, que operaba con una cédula de identidad falsa que no tenía ningún sustento legal en el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería, SAIME”. Cabello señaló que Saab en realidad es colombiano y justificó su deportación argumentando que cometió fraudes contra el Estado venezolano.
Esta postura marcó un giro radical respecto a años anteriores, cuando el régimen chavista lo defendía como un diplomático y un «patriota» que ayudaba al país.
AJMJ



